Carro vacío
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Gracias Labordeta

El domingo al volver a casa me enteré de la noticia de la muerte de Labordeta.

Me quedé como vacío. Llegó a ser alguien muy entrañable para los aragoneses. Recuerdo mis años mozos cantando en el Chosco (uno de los bares más cutres de Huesca, ya cerrado) la canción Canto a la Libertad, brazos al cielo, con el índice de alcoholemia disparado, se te ponía la carne de gallina de la emoción y te abrazabas con el que tenías al lado sin conocerlo.

Nos enseñó a amar nuestra tierra, sus desiertos, sus montañas, sus aguas y sus polvos.
Esa forma tan peculiar de cantar con su voz recia, rota.

Le pusieron de diputado de la CHA (Chunta Aragonesista), un partido de izquierda. Tenía la virtud de que caía bien a los de todas las ideologías porque era una persona íntegra, noble, honrada.

En Madrid nunca pasó de ser una anécdota, un tipo divertido, muy "de pueblo", que hacía gracia por su socarronería, pero que decía verdades como puños que se quedaban en el olvido porque los aragoneses somos "cuatro", sin fuerza, sin importancia y sin conciencia de pueblo. Aunque amamos lo nuestro como ninguno. Y Labordeta tiene parte de mérito en eso.

Por eso, desde esta minúscula ventana al mundo quiero expresar mi tristeza y mi gratitud por todos esos momentos, por esas canciones, por esos sentimientos transmitidos. Por el orgullo que siento de ser aragonés y de amar mi tierra. Gracias.










Autor:
Fernando Mompradé Viñuales