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Visita a Alimentaria

Hacía un tiempo que no respiraba el ambiente de una feria de este tipo. En estos pocos años he notado alguna diferencia: stands más humildes y menos masificación de público. Lo primero puede ser consecuencia de la crisis. Lo segundo es positivo y puede ser, además de por lo mismo, por un aumento de precio en las entradas y limitación de invitaciones.
Pero la esencia queda igual, azafatas con vestimentas de lo más variopinto, alguna esperpéntica, y sonrientes comerciales engominados calibrando indisimuladamente la importancia comercial del visitante.
Derroche de buenas palabras, de buenas intenciones que a menudo se quedan en nada. Intercambio masivo de tarjetas como coleccionistas de cromos y reparto indiscriminado de catálogos y folletos que en la mayoría de los casos no aportan nada y nunca llegan ni a ser ojeados.
El beneficio de acudir a una feria como esta nunca hay que hacerlo en caliente sino que hay que esperar varios meses hasta concluir cuánto ha valido la pena.
Pero evidentemente la paliza que supone recorrer los interminables pasillos de todos los pabellones con bolsas que cada vez pesan más siempre vale la pena porque en un entorno más o menos pequeño hay un escaparate de todo lo que el mercado de la alimentación ofrece.
Inacabables stands de bodegas ofreciendo una copa "a palo seco" a cualquiera que muestre un mínimo interés en el producto, aceites, lácteos, cafés, dulces... todo lo que se puede comer o beber está en Alimentaria.
Tal vez haya notado la ausencia de más empresas "grandes", las que hacen más despliegue de medios y por tanto gastan más en las Ferias. Mucho stand pequeñito, en ocasiones compartido, con un desganado comercial en el mostrador y un solitario taco de tarjetas de visita como único argumento.
Además de los stands de empresas no faltan los stands pseudo-oficiales como el del From, el de la Junta de Andalucía y similares.
También son interesantes las empresas alternativas como las de mobiliario de cocinas, vestuario profesional, humectación de mostradores, embalajes, transporte de mercancías, software informático, etc.
Nos hemos dedicado a visitar a proveedores ya conocidos y también cosas nuevas que podrán ser interesantes o no.
Aprovechamos también para pasar el domingo en Barcelona, algo siempre agradable, aunque bastante deslucido por la intensa lluvia de la tarde.
Por cierto, absolutamente recomendable Avatar en 3D y el restaurante Sikkim para cenar un domingo noche.

Autor:
Fernando Mompradé Viñuales